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Creer: la historia de la canción más sonada de Sobredosis Worship

Creer de David Benavídez y Sobredosis Worship

Creer: la historia de la canción más sonada de Sobredosis Worship

David no podía dormir, era difícil conciliar el sueño esa noche de viernes. ¿Cómo después de todo lo que había pasado? Se levantó, se fue a la sala de la casa para no despertar al pequeño Cristopher, su hijo, que dormía, y acudió a la guitarra. Es lógico que hiciera eso: David hace música desde los siete años (más o menos), y desde los doce servía en el grupo de alabanza de la iglesia. Cuando tienes el regalo de la música, sabes que lo puedes usar cuando las emociones están tan alborotadas y que te sirve para encontrar descanso. Pero no estaba descansando en ese momento, lo que hacía era trabajar.

Si algo sabemos los que estamos alrededor de David, es que la música le emociona. Cuando empieza a trabajar en eso, no para. Está listo para cada oportunidad de servir, quiere estar ahí; si es el segundo teclado, busca los mejores sonidos; si es el primero, estudia bien las canciones; si es voz, tiene la mejor actitud en tarima; si dirige, se viste de tal manera que hasta su ropa sirva como elemento de comunicación. Pero a veces el trabajo no nos deja ver resultados y él lo vivió. Por eso una tarde se acercó a un pastor de la iglesia, Juan Pablo Castro, y le dijo que había tomado una decisión: después de años sirviendo en el ministerio, después del esfuerzo de haber construido una banda, de estudiar, crear, intentar… decidía dejar el sueño de lado. Sí, iba a seguir cantando los domingos en la iglesia y sirviendo en el ministerio, pero esa idea de grabar su propia música se iba a quedar ahí, iba a llegar hasta ese jueves por la tarde. Esa era su decisión y no había vuelta de hoja. La vida exigía tomarla.

¿Qué voy a hacer con eso que el Señor me dio? ¿Nunca se han preguntado eso, lectores? ¿No están conscientes de que Dios los ha llenado de talentos? ¿No saben que Él va a preguntar por lo que hicieron con estos? Bueno, David se lo pregunta desde pequeño. No sabe por qué, esa enseñanza se le incrustó en el corazón y nunca ha desaparecido. ¿Se imaginan una vida preguntándose eso sin hacer nada? Debe ser un infierno, ¿no? Pero Dios es bueno, y su bondad no nos deja rendirnos, fortalece las manos débiles, afianza las rodillas vacilantes, le dice a los de corazón tímido: esfuércense, no teman. Por eso era que el viernes David no podía dormir. El día anterior había decidido dejar la música y hace apenas unas horas, acababa de tener una experiencia tipo Sobredosis: sobrenatural. “Puedo escuchar mi nombre en el Espíritu —decía el profeta—, ¿alguien aquí se llama David?”. Hasta ahí normal. Yo estaba en las últimas sillas del auditorio y pensé “pues bueno, ¿cuántos David no puede haber acá?”. David dejó de tocar el teclado y levantó su mano. El profeta lo invitó a acercarse.

Lo abrazó y le habló de las naciones. ¿Te han hablado de las naciones, lector? A mí también. Le dijo que iba a esparcir su amor por el mundo. ¿Has soñado con eso, lector? Yo también. Pero de repente dijo algo que hizo que se me abrieran los ojos como cuando me sorprendo: “producirás música”. Bueno, una cosa es saber que eres músico porque te ven tocando, pero otra muy distinta es decir que sabes producir. Porque eso ni lo saben, ni lo sueñan todos los músicos. Entonces dijo algo más que me hizo abrir la boca y tapármela con las dos manos “eres de una línea sacerdotal, de un linaje sacerdotal”, y somos pocos los que sabemos que los papás de David son pastores y que en este momento están haciendo iglesia en Santa Marta, preparando misioneros para las naciones, como su hijo. Y de nuevo, un golpe más que me hizo darme la vuelta y decirle a un amigo: “¡Wow, esto es increíble!”, porque el profeta dijo que David haría producciones y tendría muchos likes; y no hacía mucho tiempo él me había dicho que quería moverse mucho en las redes sociales, y estábamos hablando de cómo lograrlo. Y ahora es donde tú abres los ojos, la boca, te la tapas con las manos y te das la vuelta, porque David es el autor de la canción de Sobredosis Worship que más reproducciones tiene, y ha sido más compartida.

Por eso es que yo entiendo que David no pudiera quedarse dormido esa noche, y que se sentara en la sala, con la guitarra, a trabajar una armonía que había abandonado, a ponerle letra. Su esposa, Andrea, también había recibido palabra esa noche y en esta le decían que el éxito de él, también sería suyo. Debe ser por eso que en medio de la noche se levantó con un papelito en la mano que tenía la sugerencia de una letra para el coro: Creer en quien Tú eres, creer en lo que haces, creer que eres tú quien mi vida nueva hace.

Tal vez este no es el tiempo para darse por vencido.

Seguimos contando las historias de las canciones de Sobredosis Worship, ¿ya leíste la nota sobre Este Amor o la historia de León de Judá?

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